Cómo cocinar una hamburguesa

Burguer barbacoa

Las hamburguesas suelen asociarse injustamente con la comida rápida o basura, pero si se cocinan en casa, eligiendo productos saludables, de calidad, y evitando las salsas, se convertirán en un nutritivo alimento. Nada que ver con las grasientas hamburguesas, cocinadas con aceites de dudosa calidad, que suelen campar por los fast food.

Para cocinar la hamburguesa perfecta, y mucho más saludable que aquellas que normalmente se comen fuera, es preciso tener en cuenta una serie de pautas básicas relacionadas con los ingredientes y la preparación.

Sartén vs. barbacoa

El mejor modo para cocinar una hamburguesa es con la sartén o parrilla eléctrica, pero nunca en la barbacoa. ¿Por qué? Como insiste George Motz, autor del libro y documental Hamburguer America, el jugo que desprende la carne es el mejor potenciador de sabor que puede tener la hamburguesa.

Esta especie de caldo de cocción evita asimismo que se tenga que utilizar una gran cantidad de aceite, pues bastará sólo con impregnar un poco la sartén o la misma pieza de hamburguesa y luego aprovechar el jugo. Si vamos a cocinar varias, este caldo podrá seguir aprovechándose sin necesidad de complementar con demasiado aceite.

Materia prima

La cantidad de grasa en cada hamburguesa no debe superar el 20%, aunque nunca debe ser añadida, sino que debe ser infiltrada en la propia carne, que debe provenir de las piezas de mayor calidad. La grasa aportará el caldo de cocción y potenciará considerablemente el sabor.

El peso ideal de cada hamburguesa debe ser de 150 gramos, a lo sumo 200, pues a partir de esta cantidad será mucho más difícil alcanzar el punto de cocción perfecto de la hamburguesa, según los chefs especializados. Si lo que queremos es cocinar una hamburguesa en su punto, hay que evitar aquellas de un cuarto de kilo, como cada vez ofrecen más hamburgueserías, pues lo normal será que quede poco hecha por dentro y demasiado quemada por fuera.

En lo que respeta a los condimentos, basta con añadir queso, tomate y lechuga. La cebolla no suele formar parte de los chefs que incluyen hamburguesas en sus recetas, pero si vamos a añadirla será mejor no abusar en cantidad. Eso sí, el mejor tomate para acompañar la hamburguesa perfecta debe estar bien maduro y procurar que la lechuga esté lo más fresca posible.

Preparación

El jugo que desprende la buena carne es el mejor potenciador de sabor que puede tener una hamburguesa

Es imprescindible cocinar las hamburguesas con una espátula, para evitar maltratarlas demasiado y evitar que se separe la carne molida. Por ello, cocinarlas a fuego medio-alto y voltearlas sólo una vez es la mejor opción. Con tres minutos por cada lado debería ser suficiente, un poco más si se quieren bien hechas. El queso debe añadirse una vez que se voltee la hamburguesa, en la propia sartén para que se vaya fundiendo.

Conservación antes de cocinar

Es conveniente mantener las hamburguesas en el frigorífico hasta el mismo momento en el que vayan a freírse, pues se trata de una de las pocas carnes que deben cocinarse frías. Esto es porque así el jugo que suelten estará más espeso, evitando que sea demasiado líquido y se acabe recociendo la carne, o haya que extraerlo.

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